Pauluk recibió cuatro tiros desde atrás y uno le atravesó el corazón: de esa forma se tituló la crónica publicada un día después del cruento asesinato del ingeniero informático César Javier Pauluk (35), cometido el 10 de abril de 2009 en pleno centro de Posadas.

La información describió que “sin posibilidad de defenderse, lo ultimaron de cuatro tiros y uno le atravesó los pulmones y el corazón, quitándole la vida en el acto. El homicida lo dejó en pleno centro para que todas las personas, vecinos y medios locales, lo vean ensangrentado. Sí lo recostó contra el asiento y tapó con una toalla, lo que sería un signo tardío de compasión o de pudor. Nadie se explica tamaña agresión, exposición y ensañamiento con un hombre al que recuerdan como un gran trabajador y buen compañero”.



Hoy se cumplen nueve años del crimen y las preguntas siguen siendo exactamente las mismas, porque las respuestas no llegaron. Durante todo el tiempo que transcurrió, ni los investigadores policiales y tampoco las autoridades judiciales descubrieron los motivos de tamaña agresión, exposición y ensañamiento, lo que hace que el manto de impunidad que rodea el caso pareciera ser cada vez más indestructible. 

No hay sospechosos, tampoco detenidos. Las declaraciones testimoniales e indagatorias de los que en ese momento estuvieron imputados en la causa deben hacerse de nuevo por errores cometidos en la instrucción. No se sabe ni siquiera cuál fue el móvil del crimen y todo eso hizo que la familia Pauluk adopte una posición bastante crítica contra el sistema investigativo judicial y policial que se incrementa cada día que pasa. Es más, hasta analizan ofrecer una recompensa a quienes brinden datos fidedignos que ayuden a orientar la investigación hacia algún punto.

“Ni la Policía ni la Justicia de la provincia hace absolutamente nada. Hay un solo camino, que está manejado por ineptos o que estos ineptos, aparte de ser ineptos, son corruptos y creo que esa es la mejor definición: ineptitud y corrupción es lo que en estos nueve años hemos conocido en primera persona”, manifestó Miriam, hermana de Javier.

En ese contexto, cuestionó que “hasta fueron mal tomadas todas las declaraciones y eso habla de la incapacidad de los funcionarios que tenemos. La Justicia en Misiones está llena de funcionarios únicamente para cobrar sueldos y responder a quienes los pusieron”. 

“Hoy se cumplen nueve años de no tener a mi hermano y cada vez que entro a los juzgados siento que voy a jugar a la ruleta, porque todo depende de la suerte que te toque. Si sos ciudadano de primera o común, como nosotros, entonces la Justicia para nosotros, comunes, está demasiado lejos de encontrarse”, lamentó.

Recompensa
Con el objetivo de tentar con un beneficio económico a quienes aporten datos reales, concretos y fidedignos que orienten la investigación hacia un punto concreto, la familia Pauluk ofrecerá una recompensa. No fue definido el monto pero está en pleno proceso de ser anunciado en los próximos días, de acuerdo a lo anticipado. Pretenden de esa manera llegar a los asesinos y, en ese contexto, saber finalmente por qué lo mataron o quién ordenó la ejecución. 

“Es una nueva estrategia, porque si en su momento la gente que mató a mi hermano se manejó con dinero, tenemos que jugar su mismo juego”, explicó Miriam. 

Es la manera que encontraron para no dejar cerrar el caso, lo que la familia considera intentan hacer las autoridades judiciales y policiales.

“Desde un primer momento nos pusimos a disposición para aportar pruebas, pero los jueces que estuvieron a cargo no hicieron lo que tenían que hacer, menos la Policía. En estos nueve años se dedicaron a desviar la investigación, en hacer un show la causa de mi hermano y ahora son simples papeles amarillos amontonados en un juzgado que está lleno de causas sin resolverse”, cuestionó.

Esperanza en Dios
Después de analizar las idas y vueltas que tuvo la causa, los Pauluk descreen que el caso tenga una resolución en lo inmediato, con asesinos condenados. Para soportarlo se aferran a la voluntad de Dios traducida en esperanza.

“Después de mucha ayuda espiritual creo que bajo este sol, para una persona no se le puede esconder nada y esa persona es Dios. Creo que en algún momento, si el hombre no se ocupa de impartir justicia, él lo hará. Es el deseo de toda la familia que sufre mucho cada día pero sobre todo en esta fecha”, expresó.

“Creo que el que lo mató y el o los que mandaron a matar a mi hermano, no pueden dormir en paz como nosotros, que sabemos quién fue mi hermano, quiénes somos nosotros y que él no hizo nada fuera de lugar como para merecer esa muerte. Por eso, en todo momento digo que si no están presos entre rejas, los asesinos  están presos en su conciencia. Si tienen hijos no los pueden mirar a la cara y eso, tarde o temprano de transformará en castigo”, cerró Miriam.

Todo a cero tras indagatorias nulas
Hasta ahora no se sabe quiénes mataron a Pauluk, ni por qué. Como este matutino viene publicando, después de muchas idas y vueltas, la causa está en un punto muerto.Fue a mediados del año pasado cuando la Cámara de Apelaciones en lo Penal y de Menores declaró nulas las indagatorias de todos los sospechosos que hasta ese momento había tenido el expediente de la causa, que eran diez en total. Los camaristas consideraron que les habían tomado declaración sin decirles con detalles de qué los imputaban y con eso, la pesquisa volvió al punto de inicio.Desde entonces los interrogatorios volvieron a tomarse a medias, porque algunos ni siquiera fueron encontrados.

En ese contexto, los que sí hablaron pero se despegaron del hecho fueron, por un lado Patricia ‘Lola’ Miguel, integrante de una comunidad gitana que había sido detenida en Córdoba y el remisero obereño Jorge ‘Negro’ Martínez. Los dos fueron acusados de haber utilizado con otro chip el teléfono celular del ingeniero, un par de días después del asesinato. En indagatoria negaron cualquier vinculación con el homicidio, dijeron no recordar cómo llegó a sus manos ese aparato de comunicación y después de casi medio año detenidos fueron excarcelados, continuando sujetos al proceso.“Se tardó demasiado.

El dato de la gitana estaba agregada en la causa a fines del año que mataron a mi hermano. Un oficial de policía que había hecho el entrecruzamiento de llamadas había aportado pero claramente se tomaron todo el tiempo del mundo para tomar las medidas”, cuestionó Miriam y al mismo tiempo, acusó de inoperantes a todos los que “en algún momento intervinieron en la investigación”. 

Por Cristian Valdez

fuente:TD
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