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Los fondos fueron gestionados a través del IFAI, que realizó un seguimiento del emprendimiento de Orlando Javier Barcellos quien junto a su familia en Dos Arroyos, elabora –desde hace varios años- azúcar rubia en forma artesanal.

Siguiendo los pasos de su abuelo y su padre, Orlando Javier Barcellos (34) elabora –desde hace varios años- azúcar rubia en forma artesanal. Lo hace junto a su esposa Fabiana Machado (29) en un galpón que destinó a esa actividad en la chacra, que posee en la localidad de Dos Arroyos. Para llevar adelante esta iniciativa cuentan con un trapiche pequeño, un tacho de cobre y mucho entusiasmo, que les permite producir de 300 a 500 kilos de azúcar por mes.

Hasta el año pasado comercializaban toda la producción en mercados de la zona y entre sus vecinos. “Este año aparecieron unos compradores de Buenos Aires que nos pedían volumen, como no estábamos en condiciones de cumplir decidimos solicitar asistencia al estado provincial”, comentó Barcellos. Ante esta oportunidad de negocio, la familia Barcellos Machado planteó su proyecto al gobernador Hugo Passalacqua durante una entrega de viviendas en Dos Arroyos.

Después, el presidente del Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI), Ricardo Maciel, y el gerente de Proyectos y Programas del IFAI, César Niklas, recorrieron la chacra y las instalaciones. Como resultado de esta gestión el jueves pasado, Barcellos recibió un subsidio de 250 mil pesos. La entrega la hizo el propio el gobernador y los fondos fueron gestionados a través del IFAI, que realizó un seguimiento del emprendimiento familiar para conocer cuáles eran las prioridades.

Estos fondos serán destinados a la mejora de las instalaciones de la sala de producción y compra de un trapiche eléctrico para la elaboración de azúcar rubia artesanal. Al respecto, durante el acto el gobernador afirmó: “Entregamos subsidios para estimular el empleo y la inversión. Ponemos nuestro mayor esfuerzo en esta tarea”.

Vivir de la chacra

La familia Barcellos Machado tiene a la producción de azúcar rubia artesanal como su principal ingreso. A eso se suma -para el autoconsumo-la cría de gallinas y cerdos como el cultivo de verduras y mandioca. Además destinan algunas hectáreas de caña de azúcar para la venta al ingenio azucarero.

Al hablar sobre cómo se inició en la fabricación de azúcar, Barcellos recordó que sus abuelos eran productores de azúcar con cien hectáreas de plantaciones de caña en Dos Arroyos. “Nos criamos acá, mis abuelos hacían azúcar en tachos de cobre, el mismo que usamos hoy. En la actualidad soy el único nieto que continúa con esto”, comentó orgulloso. La materia prima la extraen de las dos hectáreas de caña cultivada que tienen en su lote. Cuando necesitan más la compran a sus vecinos, aunque anhelan aumentar la superficie plantada.


En los próximos días recibirán la visita de las personas de Buenos Aires interesadas en adquirir toda la producción de azúcar. “La mujer que quiere comprar se encargará de empaquetar y colocar una marca”, apuntó Barcellos, al comentar que: “antes vendíamos en la zona, en mercados, y casas en forma particular. Ahora mejoró porque tenemos un comprador grande”.

Sobre la inversión que hará en la sala de fabricación, contó que en primer lugar construirá un galpón con chapa, hierro y cemento para garantizar la higiene. “También queremos comprar un trapiche eléctrico y construir un aljibe para juntar agua”, detalló el colono. Hasta el momento, en el emprendimiento solo trabajan Barcellos y su esposa. “Siempre trabajamos en familia, pero si ampliamos tendremos que pensar en una marca para el azúcar y en contratar personal”, manifestó pensando en el futuro del proyecto. La intención de la familia es seguir creciendo con esta iniciativa.
Axact

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