Pasaron trece años y tres meses de la denuncia por abuso sexual que dividió a los habitantes de Apóstoles. Es que el acusado era el religioso Ladislao Chomyn (77) y la víctima una nena de 4 años a la que muchos prefirieron descreer a excepción de sus padres, que buscaron justicia sin importar las consecuencias.

El delito se cometió en 2003 pero fue recién a mediados del año 2012 el Tribunal Penal 1 sentó en el banquillo de los acusados al cura que era conocido entre los integrantes de la comunidad católica como Padre Cristóforo.

Después de extensas jornadas en la que se presentaron pruebas y se escucharon testimonios encontrados sobre sus actitudes con los chicos, los jueces dijeron que era culpable de abuso sexual sin acceso carnal y, en consecuencia, lo condenaron a cuatro años de prisión con cumplimiento domiciliario.

El fallo fue apelado de inmediato por la defensa de Chomyn, que desde el inicio del proceso negó la acusación y siempre se declaró inocente. Los miembros del Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Misiones admitieron revisar la sentencia y, en base a ese análisis, confirmar o anular tal como pretendía el religioso condenado.

Finalmente, el jueves, luego de más de cuatro años, emitieron su veredicto: para el STJ, el cura abusó sexualmente de la menor (ahora adolescente) en una pieza del instituto educativo San Josafat en el año 2003. Por ende, confirmaron la sentencia condenatoria.

Los ministros del alto cuerpo atacaron cada uno de los agravios enumerados por el abogado Gustavo Bagliani y por unanimidad confirmaron el fallo de los jueces Martín Errecaborde, Eduardo D'Orsaneo y Marcela Leiva, que en primera instancia dijeron que Chomyn es culpable.

"Las cuestiones propuestas constituyen meras afirmaciones dogmáticas carentes de sustento, que no van más allá de la exposición de discrepancias subjetivas y meros disentimientos con el criterio del Tribunal (Penal 1) juzgador", expresa el fallo del STJ al que tuvo acceso exclusivo El Territorio.
El documento manifiesta que "el tribunal valoró detalladamente cada una de las pruebas aportadas a la causa, los elementos más importantes del plexo probatorio han sido relacionados con arreglo a las normas de la lógica y la sana crítica racional con el objetivo de determinar la autoría del hecho y las circunstancias en que éstos ocurrieron.

Tampoco se advierten quebrantamientos de garantías constitucionales, ni refutadas ni acreditadas las falencias manifestadas, ni se observan desobediencias respecto a las pruebas aportadas durante el proceso judicial".
Por su avanzada edad, Chomyn nunca fue a la cárcel, sino que cumplió la totalidad de la pena en su domicilio, hasta hace poco, cuando se la dio por concluida. Este fallo del STJ significó un duro revés a sus aspiraciones de despegarse de un delito que dilapidó para siempre su vida religiosa.

Trece años después
El abuso sexual fue cometido en una habitación del instituto religioso donde por ese entonces vivía el cura que atendía el kiosco, pero su culpabilidad fue dictaminada nueve años después a causa de las constantes recusaciones e impugnaciones de sus abogados defensores.
El 19 de junio de 2012, el Tribunal Penal 1 lo declaró culpable luego de cuatro extensas jornadas de debate, en las cuales los docentes de la institución, en calidad de testigos, testimoniaron a favor del acusado, aunque las pruebas científicas y el relato de la menor fueron más contundentes que cualquier intento de la defensa.

Ese día, se dictaminó judicialmente que el cumplimiento sea a domicilio, debido a la edad avanzada del religioso -quien según la defensa estaba enfermo- y también le habrían impuesto una serie de medidas restrictivas que le impedían tener contacto con chicos menores.

Como el cura se dijo inocente desde el principio y por medio de sus abogados intentó hacer pasar por mentiras los dichos de la niña en Cámara Gesell, inmediatamente después de la sentencia pidió con un recurso de casación que revisaran la pena, lo que finalmente ocurrió.
El caso fue seguido de cerca por medios de todo el país y al dictarse la condena que lo declaró culpable, Chomyn se transformó en el primer religioso de la historia de Misiones en ser condenado por un delito del tipo sexual.

Durante el debate, se conocieron detalles escabrosos de los manoseos a los que, según los jueces que dictaron sentencia, era sometida la menor, que hoy tiene 17 años. Por la sala de audiencias pasaron desde los padres de la víctima hasta los docentes del instituto, quienes coincidieron que el cura "mantenía una relación tan buena con los niños que hasta era un Dios para ellos".
A pesar de los testigos que intentaron preservar a toda costa la imagen del cura, fueron más fuertes los elementos probatorios que confirmaron su culpabilidad. La niña dio detalles precisos de la habitación del condenado que fueron acreditados durante un allanamiento.

La madre declaró que su hija contó que "Chomyn la llevó a su habitación sacerdotal y le pidió que le muestre su carita, le bajó la bombachita, le tocó la cola y luego de dio caramelos", pero también mencionó un segundo abuso "en el kiosco que el hombre atendía diariamente". De ahí partió la acusación que mucho tiempo después se transformó en condena.
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