Manuel Rivero (52), detenido por intentar asesinar a su ex pareja Elisa de Souza (47), se fugó ayer de la Comisaría Octava de la ciudad de Posadas. Es la segunda vez que se escapa de una celda en un mes, lo que generó que unos 200 policías lo estén buscando en Posadas y Corrientes.

Según expresaron las fuentes consultadas, el escape habría sucedido entre las 4 y las 6 de ayer, aunque los efectivos tomaron conocimiento del hecho cerca de las 7, cuando realizaron el conteo rutinario de detenidos.

Los voceros detallaron que Rivero, imputado formalmente por “tentativa de homicidio y uso ilegal de arma de fuego” hace diez días, cortó dos barrotes de la celda donde estaba alojado, violentó las mallas de los ventiluces superiores que dan al patio interno del predio y así accedió al techo para desaparecer.

Al momento estaba solo en el calabozo, ya que los otros diez detenidos de la seccional estaban en celdas individuales. Ante esta situación, los uniformados dieron rápido aviso a todas las dependencias policiales e iniciaron un intenso operativo de búsqueda.

Desde la mañana, la seccional se vio convulsionada con un intenso movimiento. Desde cadetes hasta uniformados de rangos más superiores se agruparon para recibir indicaciones. Se hicieron requisas exhaustivas de todas las celdas donde se hallaron, entre otras cosas, cargadores de celulares.

Según relataron altas fuentes de la fuerza, 200 efectivos fueron afectados a la búsqueda y recorrieron durante la jornada de ayer gran parte de Posadas. También se dirigieron a la zona de Ituzaingó y Villa Olivari -provincia de Corrientes-, donde el sujeto tiene familiares. Sin embargo, los reportes indican que no estuvo en el lugar.

La seccional cuenta con un circuito cerrado de vigilancia, cuyas grabaciones fueron extraídas para ser requisadas, aunque no trascendió si quedó registrado el momento del escape. El clima que se presentía era de mucha tensión y las autoridades de la comisaría se vieron reacios a brindar detalles sobre el operativo a la prensa.

Una fuente consultada que pidió reserva de su identidad expresó que “esa rejita si la mirás se rompe”, en referencia a la pequeña ventana de escape que utilizó el ahora prófugo. Rivero supera los 50 años, aunque es de contextura delgada y -a la luz de los hechos- muy ágil.

Durante el día, en dos momentos las alertas movilizaron a todo el personal afectado. A la mañana hubo reportes que indicaron que vieron a Rivero en la usina de Emsa, aunque esa pista se diluyó en la búsqueda.

Más tarde, cerca de las 16.30, desde el radio se escuchó que habían visto al evadido con remera blanca y pantalones negros en la zona del arroyo El Zaimán, en cercanías a los barrios Villa Cariñito y Villa Poujade. Rápidamente, varias comisiones de entre diez y quince efectivos cercaron la zona, aunque tampoco se registraron resultados positivos.

Tal y como informó este medio, el titular del Juzgado de Instrucción Siete, Carlos Giménez, le denegó el pedido de excarcelación solicitado por su defensa.

Rivero violó una orden de restricción para atacar a De Souza, estuvo prófugo algunas horas luego del hecho y tenía antecedentes por violencia de género, entre otras causas, sucesos que lo definen como una persona muy peligrosa en libertad.

Con este perfil de riesgo, llegó a la dependencia del barrio San Jorge hace trece días. Los efectivos también sabían que ya se había fugado de la Seccional Decimoctava hace un mes, algo que fue confirmado de forma extraoficial por el personal interviniente y familiares de la víctima. Sin embargo, no se brindaron mayores detalles.

Fuentes judiciales consultadas expresaron que, una vez detenido, el implicado será imputado también por “evasión”, figura penal que contempla de un mes a cuatro años de prisión. Además, la Justicia cree que tiene todos los elementos para dictarle la prisión preventiva y así poder enviarlo a una unidad carcelaria de mayor seguridad.

El hecho
El violento ataque que lo llevó tras las rejas ocurrió en la mañana del miércoles 14 de diciembre en el barrio San Marcos. El hombre ingresó a la casa en la que vive su ex pareja, exigiendo ver a un hijo de 5 años que tienen en común.

En determinado momento, el sujeto sacó un revólver de su cintura y le dijo que si él no estaba con su hijo ella tampoco.

Intentando salvar su vida, Elisa corrió hacia la calle, alcanzó a salir por un portón lateral y a los gritos llegó hasta la parada de colectivos, donde se encontró con un joven que sin entender nada sólo atinó a quedarse parado contra el poste.

En su deseo de protegerse, ella sujetó al joven y se escudó atrás suyo, pero Rivero gatilló contra ambos, hiriéndola de tres disparos y dejándola en coma por varios días. Hasta ahora, los reportes sobre su salud son muy positivos, aunque la posibilidad de un nuevo ataque hizo que se le asignara una custodia.

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